La solidaridad que nació en la crisis y sigue más fuerte que nunca

 

Hace cinco años, la Fundación Kisma asumió un reto que parecía imposible: brindar oxígeno gratuito a quienes más lo necesitaban en plena crisis sanitaria. Así nació el Primer Banco de Oxígeno del Ecuador, una iniciativa solidaria que se convirtió en un salvavidas para cientos de familias en Guayaquil.

 

De una emergencia a un legado

 

Lo que inició como una respuesta urgente en un momento de crisis sigue ayudando a muchas personas hasta hoy. En abril de 2020, cuando la pandemia de COVID-19 golpeó con fuerza a Ecuador, la falta de oxígeno se convirtió en una amenaza mortal. La escasez de insumos médicos y el colapso hospitalario hicieron que conseguir un tanque de oxígeno fuera casi imposible. Frente a esta realidad, la Fundación Kisma no dudó en actuar, organizando un sistema de préstamo gratuito para que quienes más lo necesitaban pudieran acceder al oxígeno sin preocuparse por los costos o la disponibilidad.

 

El impacto del Banco de Oxígeno ha sido significativo. A lo largo de estos años, ha brindado apoyo a pacientes con enfermedades respiratorias crónicas y a familias que, de otra manera, no habrían podido costear un tanque de oxígeno. Lo que comenzó como una iniciativa de emergencia se ha convertido en un programa permanente que continúa operando gracias al esfuerzo conjunto de voluntarios, donantes y aliados estratégicos.

 

Un esfuerzo que sigue salvando vidas

 

El Banco de Oxígeno de la Fundación Kisma funciona bajo un modelo de préstamo gratuito y sin límite de tiempo, asegurando que las personas en estado crítico tengan acceso a oxígeno cuando más lo necesitan. A diferencia de otras iniciativas, este programa no exige garantías económicas ni pagos por el uso de los tanques, lo que ha permitido que cientos de personas puedan respirar con tranquilidad en momentos de dificultad.

 

A lo largo de estos cinco años, el Banco de Oxígeno ha demostrado el poder de la solidaridad. Empresas, medios de comunicación y ciudadanos de todo el país han apoyado esta causa, evidenciando que, cuando la sociedad se une, puede marcar una diferencia real. La iniciativa ha sido reconocida como un ejemplo de resiliencia y compromiso social, inspirando a otras organizaciones a desarrollar proyectos similares en distintas regiones del país.

 

Más que oxígeno: un compromiso con la comunidad

 

Además de proporcionar oxígeno a quienes lo necesitan, la Fundación Kisma impulsa espacios de formación y motivación a través de charlas de liderazgo, empoderamiento y desarrollo personal, dirigidas especialmente a jóvenes deportistas. Estas iniciativas buscan fortalecer la confianza de las nuevas generaciones y proporcionarles herramientas para alcanzar su máximo potencial en diferentes ámbitos de la vida.

 

La Fundación continúa expandiendo su impacto con programas que promueven el bienestar, la motivación y el desarrollo humano. Con una visión centrada en la solidaridad y el apoyo a quienes más lo necesitan, Kisma sigue transformando vidas y generando un cambio positivo en la comunidad.